Llegué a este programa de capacitación por una cuestión personal. Vivo con un adulto mayor que prácticamente es mi padre adoptivo y no sabía cómo tratarlo, cómo cuidarlo y atenderlo -quizás- en el momento más difícil de su vida. Actualmente tiene 88 años. En 2002 le sacaron dos hematomas bilaterales de la cabeza. Después de la cirugía quedó cuadripléjico. Tampoco podía escribir porque había perdido la motricidad fina, aunque su cabeza siempre funcionó a la perfección. Se negaba a hacer rehabilitación y sólo aceptaba al kinesiólogo. Ahora está totalmente recuperado, maneja su auto y sigue trabajando. Es contador público y continúa haciendo el trabajo que hizo toda su vida. Recobró su autonomía y ya no me necesita. Sin embargo sigo capacitándome como cuidadora porque descubrí que es mi verdadera vocación.
"Descubrí mi vocación"
María Espinosa.